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Antiguo 25/12/2010, 14:10 PM   #1
ZombMax
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Predeterminado El cobijo del tobogán.

Primero, una pequeña Sinopsis:
 
ES EL RESUMEN DEL PRIMER CAPÍTULO, OJO:
 
Un chico que no tiene amigos, ni nombre se oculta todos los días bajo un escondrijo del tobogán de un parque. Sus padres le odian, su vida es muy triste. Un día sus padres le echan de casa, y se siente más sólo que nunca. Hasta que descubre que no es el único...


Espero que os guste. Comentad aquí: http://foros.pkparaiso.com/showthread.php?t=4308
Capítulo 1

Era una tarde fría, oscura y silenciosa, y había llovido. Hacía frío. Yo, que no tengo amigos a los que acudir, me encontraba debajo de una caseta grande, de esas que tienen tobogán, del parque. Parece increíble, pero sólo yo conozco ese escondrijo, que tiene una puerta oculta. Desde hace mucho tiempo Y no quería revelárselo a nadie. Llevaba ahí sentado toda la tarde, observando un papel. No un papel cualquiera, era el boletín de notas del primer trimestre, en el que no había ni rastro de sobresalientes, notables o suficientes. Sólo me protegía mi cobijo, en el que cabrían unas tres personas perfectamente sin que faltara espacio, aunque era un poco bajito, así que sólo podían estar sentadas. Sin embargo, era el mejor lugar para estar solo, sin que nadie ni nada me pudiera molestar. Esperaba, pero no a que sucediera algo, sólo reflexionaba. Sabía que si lo hacía sería peor. Sabía que de todos modos, tenía que volver a mi casa. Sabía que estaba haciendo una estupidez. Pero yo no hice caso a mi instinto. Demasiadas veces la he fastidiado por hacer lo que me pedía el corazón, si es que tengo. Consulté mi reloj. Mi único amigo fiel. Las ocho y media. Pasados un par de minutos, por fin reaccioné. Me levanté, abrí la puerta secreta y salí. Luego la cerré y la camuflé, como siempre. Y me fui.

Volví a casa, y llamé a la puerta. Abrió mi madre.
Si tú suspendes muchas, supongo que será así: Tú acercas las notas a tu madre, padre, tutor o lo que sea. El las mira, lentamente. Y pasados unos diez segundos, te mira con el ceño fruncido. ‘‘¿Qué es esto?'' preguntarán. Y después te reñirán, que por qué no has estudiado, y tal. Después te empiezan a poner castigos. Y todo dura unos seis días, más o menos. Los castigos se mantienen... Lo de siempre. A mí no. A mí lo que me pasa es distinto. Lo primero que hacen es coger las notas, me las arrebatan, echarles un ojo rápido (rápido equivale a tres segundos) y gritan. Fracasado. Ese soy yo. No conozco mi nombre. Cuando era pequeño, le preguntaba a mi madre por mi nombre.
-Tú no tienes nombre.- me soltaba. Yo no acababa convencido, estaba seguro que todas las personas de la civilización avanzada, no los del tercer mundo, tenían nombre salvo yo. Y será cierto. Mis padres me llaman ''Tú'', ''Idiota'', ''Fracasado''... Y eso me gritaban.
¿Hacía yo algo para desmentirlo? ¿Intentaba hacer algo?
Antes, sí. Cuando llegué a casa con un examen con un diez, me dijeron que lo había falsificado. Que había sacado un cero, y había cogido el examen, lo había transformado en un diez y había escrito todas las respuestas, y sus puntuaciones. Me pegaron. No volví a hacer nada. Y jamás lo haré.
Bueno. Fue ese día cuando llamé a la puerta, y cogieron mi examen. Lo leyeron, más lentamente, y no me miraron a los ojos siquiera para decirme que fuera a mi habitación.
Cuando subí, me dijeron:
-Coge lo que es tuyo. Sólo lo que tú has pagado. Y vete de casa.
Eso hice. Yo les miraba a los ojos, pero evitaban mi mirada, y yo también lo hice. No pregunté nada. Sólo me dejaron quedarme mi ropa, y mis cosas, que son: Un libro, un cuaderno, una cartera, un bolígrafo, y un reproductor de sonido, con batería y cascos, que no me lo había comprado yo, pero no pensaba abandonar mi música. Y porquería. Y cogí todo, y me fui. Tardé una hora en llegar a mi escondrijo. Empecé a reflexionar desde el momento que abandoné mi casa. A lo mejor esos idiotas llamados mis padres me perdonarían. Y todo sería como antes. Qué asco de vida. Cada vez me sentía peor. Llegué al tobogán, y lo abrí. Iba a meterme dentro. El problema es que ya había alguien.

Última edición por ZombMax; 28/12/2010 a las 18:04 PM Razón: He facilitado el acceso a los comentarios, y he añadido la sinopsis.
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Antiguo 25/12/2010, 15:00 PM   #2
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Capítulo 2

Me asusté, y me eché hacia atrás. Mi primer instinto fue salir corriendo, pero lo ignoré. Lo que hice fue caerme de espaldas, aposta. Parece que quien estuviera adentro tampoco quisiera encontrarse con nadie. Cerrar el escondrijo habría bastado para decirme que me fuera. Pero no, lo que hizo fue es caer hacia atrás. Igual que yo.
Me levanté. Estaba decidido a hacer una última prueba, en la que mi primer encuentro con alguien pudiera ser agradable, así que dije lo más amable que pude:
-Oye, ese es mi refugio, necesito que te vayas.
Una voz femenina me respondió:
-Lo siento mucho, pero yo llevo viniendo aquí mucho tiempo, y no pienso cedérselo a nadie.
Yo, un poco molesto e incómodo por que fuera una chica, repliqué:
-No puedes llevar tanto tiempo aquí como yo. Por favor, te pido que salgas.
-Llevo más tiempo que tú, está claro que tú llevarás un mes o dos.
-No. Llevo viniendo aquí desde mi infancia. Así que, ¿puedes salir?
Pasaron unos doce segundos, más o menos. No era un silencio normal, de los que uno piensa algo inteligente para ganar la discusión. Estaba sorprendida, lo notaba. Y entonces lo dijo:
-No puede ser. Yo llevo viniendo aquí desde la infancia también.

Última edición por ZombMax; 25/12/2010 a las 15:16 PM
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Antiguo 25/12/2010, 15:01 PM   #3
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Capítulo 3

La intenté mirar a los ojos. No la veía bien. No juzgo a la gente por su aspecto, pero sentía curiosidad. Pensaba: ‘’ ¿Cómo puede ser? ¿Me estará mintiendo?’’ Nunca había visto a nadie entrar o salir de ese sitio. Entonces se me cayó una de las cosas que tenía. Era un osito de peluche, negro. Lo encontré en mi escondrijo hace tiempo. De hecho, salvo el libro, el cuaderno, la cartera, el reproductor con cascos y batería y el bolígrafo, el resto lo había encontrado ahí. Nunca se me había ocurrido pensar de quién era. Me limitaba a cogerlo. También perdía muchas cosas en el tobogán, y nunca aparecían. Recogí el osito, y se lo acerqué a la chica.
-¿Te suena?- Pregunté.
-Pues... no mucho... Espera...
Se acercó, y por fin pude verla. Era guapa, pero como ya he dicho, no juzgo a la gente por su aspecto. Miró el osito con curiosidad, y soltó un grito.
-¡No es posible! ¡No puede ser él!
-¿Es tuyo?
-¡Sí! ¡Es ÉL!
-¿Él?
-Este osito se me perdió hace muchísimo tiempo, ¡justo aquí!
Le enseñé todo lo que tenía, lo que llamaba porquería. Y se empezó a emocionar.
-¿Cómo es posible? ¡Esto- señalaba una pulsera- me lo compré hace mucho tiempo! Y esto de aquí-ahora señalaba un reloj de pulsera azul -lo tuve durante mucho tiempo. ¡¡Todo esto lo perdí aquí!! ¿Cómo es posible?- Repitió.
-Todo me lo encontré aquí durante todo el tiempo en el que estuve aquí.
No podía contenerse de la emoción. Finalmente me dejó pasar. Nos quedamos un rato callados. Y, al no poder aguantar el silencio, lo rompí:
-¿No has encontrado tú alguna cosa aquí?
-Pues... ahora que lo dices, sí.
Cogió un montoncito de cosas pequeñas y me lo mostró.
-Este... es mi alien -era un muñequito pequeño en forma de alien- y... esto de aquí... me suena... Es mi perrito -también estaba mi perrito de juguete- de hecho... ¡todo esto lo perdí hace muchísimo tiempo!
Estaba impresionado. Y ella también.
-Tenemos mucho de qué hablar- afirmé.

Última edición por ZombMax; 25/12/2010 a las 15:16 PM
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Antiguo 25/12/2010, 15:15 PM   #4
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Capítulo 4

-Toda mi vida he estado sola. Nunca he tenido a nadie con quien hablar - susurró ella.
-Yo tampoco. Hasta mis padres... oye... ¿Cómo te llamas?
-No tengo nombre. Mis padres no me pusieron nombre. No me quieren, parece que me tuvieron, y no deseaban a ninguna hija.
-¡A mí me pasa exactamente lo mismo! -exclamé.
-¿Ah sí? Esto ya es una coincidencia... -murmuró extrañada.
-Mis padres me acaban de echar de casa. Así que he venido aquí a reflexionar.
-No me lo puedo creer. ¡ES IMPOSIBLE! A mí me han hecho lo mismo, por las notas.
-¿A ti también? Creo que por fin voy a tener una amiga.
Estuvimos hablando como dos horas. Nuestras vidas eran curiosamente parecidas. Ella también suspendía, no tenía amigos ni amigas, sus padres la aborrecían... Era impresionante. De pronto me di cuenta del hambre que tenía.
-Qué tarde se ha hecho – comenté observando mi reloj.
-Quizás deberías volver a casa -me aconsejó ella.
-No pienso volver. ¿Y tú?
-Yo tampoco. Oye… conozco un sitio en el que podemos estar, mientras tanto.
-¿Aparte de este? ¿Confías en mí?
-¡Claro que sí! No he tenido nunca a nadie en quien confiar, nadie confiaba en mí. Creo que contigo me ha tocado la lotería, o casi.
-Vale, vamos a ese lugar, pero, ¿Qué es?
-Es... una sorpresa- murmuró misteriosa.
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Antiguo 25/12/2010, 15:18 PM   #5
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Capítulo 5

Sorpresa. Esa palabra que consigue intrigar a todo el mundo. Yo me imaginaba cualquier sitio, un puente, la casa de un amigo (opción que, lógicamente, descarté de inmediato) o alguna chapuza. Podía ser cualquier cosa. Mi nueva (o primera, única) amiga me daba pistas.
-Es un lugar muy grande, te va a encantar- decía a menudo-. Estoy segura.
-¿Sí? Qué bien –no se me ocurría nada que decir.
Yo, claro, estaba intrigadísimo. Daba vueltas a mi cabeza intentando adivinar qué podía ser.
Caminamos durante un buen rato, como una hora y media, prácticamente en silencio, salvo algunas veces, que comentábamos algo. Por fin se me ocurrió algo útil que hacer, cogí mi reproductor y, tras un par de minutos desenredando los cascos, lo encendí. Puse la mejor música que tenía, que para los que penséis que es el bacalao, reggaetón, o basura de esa, os confundís. Lo que puse fue ‘’Linkin Park’’, aunque también tengo música clásica. En realidad, es cuestión de gustos. Tengo unos 8 gigas en música. A mi amiga la pregunté si quería oírla, y dijo que vale. Así que estuvimos un buen rato paseando, hacia el lugar desconocido. De pronto, mientras oíamos ‘’In The End’’ se quitó el casco, me quitó el mío y dijo, con una voz demasiado alta:
-¡Ya hemos llegado!
Miré alrededor. Seguíamos en la calle, rodeados de edificios. Como no sabía a qué se refería, pregunté:
-¿Ya hemos llegado, adonde?
-Mira, ahí- contestó mientras señalaba una especie de fábrica abandonada.
Yo contemplé, y me desilusioné mucho. Desde que habíamos partido del parque, me había imaginado que el lugar misterioso era una casa, hasta un palacio, o una mansión, un castillo, algo. Al parecer, ella, que esperaba que sonriera, hiciera algo, también se desilusionó. Puso una cara muy triste, hasta que de golpe la cambió, y dijo:
-Aparenta una fábrica cualquiera, pero no es como parece.
La fábrica, cuyas chimeneas se alzaban con elegancia, era muy triste. De color gris, rodeada de un suelo de cemento. Había un montón de escombros, y aunque la zona era grande, estaba abandonada. Las paredes mostraban unos carteles, que estaban ya muy desgastados, y no se sabía de qué era la fábrica. Además, todo estaba rodeado por una verja, alta, pero fácil de escalar.
-Bueno, vamos- dijo ella.
Trepamos por la verja y caímos en el duro suelo de cemento. Me hice daño. Ella tenía más práctica, se le notaba. Cuando me conseguí levantar por fin, ella ya había recogido todas nuestras cosas. Se acercó a uno de los montones llenos de cosas, y cogió una mochila, desgastada pero resistente. Metió todo dentro, y nos pusimos en marcha, hacia el edificio. Llegamos a una puerta de metal, sólida. Mi amiga sacó unas llaves que llevaba en un collar, y la abrió.
-Me encontré estas llaves hace mucho, cerca de aquí. Ahora este sitio prácticamente es mío.
Nos adentramos en la fábrica. Y por fin comprendí por qué me quería dar una sorpresa.
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Antiguo 25/12/2010, 18:29 PM   #6
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Capítulo 6

La fábrica por fuera no aparentaba gran cosa. Pero es porque no había entrado. Era gigantesca, estaba muy limpia, y muy ordenada. Tenía muchísimas cosas, y era el lugar perfecto para pasar el tiempo. Había muchas cosas: Unos cuantos ordenadores, unos estantes repletos de libros, un sofá con una tele, un montón de juegos de mesa, y muchísimas más cosas. Había hasta una nevera y una mesa, limpia, con un par de sillas. Para ser una fábrica abandonada, no tenía nada de polvo.
-¿Y todo esto de quién es?- pregunté asombrado.
-Mío. Yo me encontré las llaves, y nadie parece haber entrado todavía, todos los días vengo a limpiar un poco, a poner orden. Lo tengo desde hace tres años y nadie lo reclama, nadie ha venido, y hasta que nadie venga, lo considero mío. Bueno, después de hacer orden, jugar un poco, y cenar, me voy al cobijo del tobogán. Quizás por eso nunca nos hayamos visto.
Estaba impresionado, de veras. Pero de pronto, me surgió una duda:
-¿Cómo es que vas allí, si tienes este lugar tan grande para pasar el rato?
-Aquí, es todo muy grande, y no puedo reflexionar bien. Además, a veces pasan coches, se oyen ruidos, y gente. Niños que entran a jugar, gritos. En el tobogán nadie me molesta, porque nadie va a un parque de noche, y además estoy más tranquila. Por aquí encima pasan muchos aviones. Además, una linterna basta para iluminar el cobijo, aquí se ilumina todo, y me da miedo que venga alguien a investigar, algún ladrón.
-Qué raro… no sé, a mí me gusta mucho más este sitio, más grande, y más bonito. Yo pensaría mejor aquí. Y siempre todo está oscuro en el cobijo, aquí al menos entra luz…
-En este sitio me siento pequeña, y me da más miedo. No temo la oscuridad en sitios pequeños, pero en sitios grandes como este, cualquier cosa que se mueva me hace temblar. Además… siempre he estado sola. Nadie ha sido mi amigo hasta ahora, salvo tú.
No pude discutir eso. Bajó la cabeza y le di unas palmaditas torpes en la espalda. De pronto, me abrazó. No supe reaccionar, me quedé paralizado. Ella debió de notarlo, porque me dejó de abrazar enseguida.
-Tú... No sé cómo te llamas- me dijo.
-Yo tampoco lo sé. Si tuviera un nombre…- me callé durante un rato –Si me tuviera que poner un nombre ahora mismo, sería Alex.
-De acuerdo. A partir de ahora, te bautizo como Alex.
De pronto, empezamos a reírnos los dos, sin poder contenerlo. Nos tiramos al suelo, y nos desternillamos. Parecía que nunca íbamos a parar, hasta que nos miramos, y volvimos a reír.
Cuando por fin paramos, le pregunté que qué nombre le gustaría tener.
-A mí me gustaría ser… -igual que yo, reflexionó un rato- a mí me gustaría ser… Jessica.
-Vale. Te llamarás… Felipa.
Me reí mientras protestaba. Y entonces, la miré a los ojos.
-Era broma, era broma- aún me reía – Serás Jessica.
Me volvió a abrazar, aunque esta vez sí reaccioné, y la abracé yo también. Por primera vez en mi vida, había hecho una amistad.

Última edición por ZombMax; 25/12/2010 a las 20:53 PM
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Antiguo 25/12/2010, 19:08 PM   #7
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Capítulo 7

Aquella noche no dormimos lo más mínimo. Desde las nueve y media que había salido de mi casa no se me había ocurrido consultar el reloj, perdí la noción del tiempo. En toda mi vida siempre había sido un marginado, sin un solo amigo. Y mis padres tampoco me animaban. Así que, cuando por fin hice una amiga, me olvidé de mi vida y me concentré en disfrutar. Primero, cenamos, y después empezamos a jugar a juegos de mesa. Mientras jugábamos a la decimoséptima partida al ajedrez (la definitiva, estábamos empatados a 8 victorias) me di cuenta de que era de día.
-Jessica, ya es de día, fíjate por la ventana.
-Ahí va, pues es verdad… Mira, con el alfil te como al caballo. ¡Sí, te voy a ganar!
-¡Deberíamos ir a clase!- Me acordé de pronto.
-¡Ostras, es verdad!
Nos entró una prisa increíble. Empezamos a recoger todo, la partida la dejamos en empate, y cuando ya salimos a la calle, me detuvo.
-¡Alex, que no, que estamos de vacaciones!
Entonces, me reí. Por supuesto, ya sabía que no había clase. Ella se enfadó.
-¡Te iba a ganar! ¡Alex, te vas a enterar!
Me tiró al suelo, y empezó a hacerme cosquillas. Me reía mucho, e intentaba retirarla, pero no podía. Pedí piedad, ya me saltaban las lágrimas y todo.
-Jajajajaja Jessicaa jajajajajaja para jajajajajajaja.
-¡Te iba a ganar, no te pienso perdonar! –Exclamó.
Al final paró. Todavía riéndome, dije:
-De acuerdo, de acuerdo. Tú ganas.
Me levanté y cerré la puerta, haciendo mucho ruido.
De pronto, oímos algo. Nos detuvimos para escuchar, alertados.
Alguien se acercaba. Llamaron a la puerta.
-¿Qué haces? –Dijo una voz.
-Hay alguien dentro. Te lo juro, he oído un ruido, hay alguien dentro de la fábrica.

Última edición por ZombMax; 25/12/2010 a las 20:53 PM
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Antiguo 25/12/2010, 19:35 PM   #8
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Capítulo 8

-No seas imbécil. Hace muchísimo tiempo que nadie entra aquí.
-Te he dicho que he oído algo. Alguien tiene las malditas llaves, y está dentro.
Hubo un silencio muy tenso. Miré a Jessica, que estaba pálida. De pronto, llamaron de nuevo a la puerta, con más insistencia.
-¿Hay alguien ahí?
Por supuesto, no respondimos. Y empezaron a discutir.
-No hay nadie, idiota. Debe de ser tu imaginación.
-¡Jordan, han cerrado la maldita puerta, corcho! ¡Te digo que hay alguien dentro, lo que pasa es que no responde!
El tipo que había hablado empezó a aporrear la puerta.
-¡Maldita sea, abrid la puerta o la tiro a patadas!
-Taylor, no hay nadie, se ha debido de caer algo. Leche, que no hay nadie.
Pero el tal Taylor no se daba por aludido. Seguía golpeando la puerta.
-¡Salid ahora mismo, salid ahora mismo! ¡Ya!
-Cállate, claro que no responden, si no haces más que gritar. A ver, si hay alguien dentro, que salga.
Hubo otro silencio, más largo y más tenso que el anterior.
-Si salís ahora mismo, no os haremos nada, os dejaremos iros, y lo olvidaremos. Pero si no salís, tendremos que llamar a la policía –insistió Jordan.
No íbamos a responder. Y por supuesto, no nos habíamos movido aún.
-Taylor, no hay nadie. Ya te he dicho que se ha caído algo. Estamos perdiendo el tiempo, vámonos.
-De acuerdo, nos vamos. ¡Pero pienso vigilar este sitio día y noche!
Jessica me miró. Jamás en mi vida había estado tan asustado.

Última edición por ZombMax; 27/12/2010 a las 15:44 PM
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Antiguo 28/12/2010, 15:26 PM   #9
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Capítulo 9
Estuvimos un par de minutos callados, por si acaso no se habían ido, y nos mirábamos, atentos a cualquier sonido.
Jessica fue la primera en romper el silencio:
-Creo que ya se han ido –susurró.
-¿Te ha pasado alguna otra vez?
-No… Bueno, les he oído más veces, pero nunca me ha pasado nada así…
Reflexioné un rato antes de decir:
-Quizás deberíamos haber salido.
Jessica respondió inmediatamente.
-Jamás. Tú acabas de venir, pero no sabes lo que me ha costado poner tanto orden, esto antes era un desastre. Yo encontré las llaves, y si se creen que tienen más derecho que yo a estar aquí, se equivocan.
Ya empezábamos a subir el tono de voz.
-Está bien. Oye, empiezo a tener hambre. ¿Desayunamos?
-Vale –contestó.
Cogimos lo que pillamos de la nevera, consultamos la fecha de caducidad y pusimos la mesa. Al final teníamos un par de vasos de leche, una caja de cereales, una jarra de zumo y un par de tostadas.
-¿De dónde has sacado tanta comida? –pregunté con curiosidad.
-De mi casa, claro. Y la nevera funciona porque esta fábrica trabaja con energía solar. Antes no, por eso están las chimeneas. La gente no sabe que estamos aquí.
Las ventanas estaban tan arriba que desde fuera no se podía ver nada, pero aun así, entraba luz. Contemplando el cielo, empecé a bostezar.
-¿Tienes sueño? Yo también. Mira, ven –dijo Jessica.
Me condujo hacia un armario grande, y lo abrió. Era un armario cama.
-Eres increíble –comenté sorprendido.
-Gracias. Bueno, vamos a dormir.
Abrió la cama, y sonriendo, me dijo:
-Buenas noches.
Nada más tumbarse, se durmió. Aunque yo estuve un buen tiempo reflexionando. Pensaba qué felicidad se siente al hacer un amigo, pensaba que por fin tenía alguien con quien hablar, y pensaba qué demonios íbamos a hacer cuando se acabara la comida, o si nos pillaban. Finalmente, conseguí dormir.
Me desperté sobre las tres y media de la tarde. Jessica ya no estaba en la cama. Me costó un rato recordar por qué estaba en una fábrica. Cuando me acordé, miré alrededor. No veía a mi amiga por ninguna parte. Me levanté, y empecé a buscarla.
-¡Jessica! ¿Dónde estás? –Pregunté.
Nadie respondió. Empecé a preocuparme. Cuando ya había mirado por toda la fábrica, La verdad cayó sobre mí: Jessica había desaparecido.
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Antiguo 28/12/2010, 15:47 PM   #10
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Capítulo 10
Desesperado, empecé a imaginar lo que podía haber pasado. A lo mejor la habían secuestrado esos dos hombres. O quizás no, podían haber sido otras personas. Pero si hubiera sido así, ella habría gritado y me habría despertado. ¿Y si la habían drogado y no había podido gritar? Rápidamente me acerqué a la cama, para ver si había pistas. Y me encontré con una notita.

Alex. Espero que veas esta nota. No estoy en la fábrica porque he ido a preparar algo de comer, y todo estaba caducado. Así que he ido a por más. No te preocupes, ahora vuelvo.
Firmado: Jessica
.


Eso lo explicaba todo. Respiré aliviado. Me puse a hacer la cama, y justo cuando terminé, oí la puerta: Era Jessica, que entraba con una bolsa llena de comida. Y fui a ayudarla.
Cuando terminamos de comer encendimos la tele. Saltaron las noticias, y oímos este mensaje:

Han sido detenidos dos adultos, padres de un hijo cuyo nombre se desconoce. Al parecer, los padres no querían al joven, de unos 16 años, al cual echaron de casa ayer mismo. Unos vecinos llamaron diciendo la crueldad con la que trataba al chaval.
La policía está buscando ahora mismo a dicho adolescente, aún no tenemos pistas de su paradero, y nos ha dejado un mensaje. Si ven al chico que sale en pantalla, notifiquen a la policía.
De pronto una imagen apareció en la pantalla. Se trataba de una foto mía.
Gracias por vernos, más a las seis.


Jessica me miró. Estaba impresionada. Yo también, aunque ya estaba empezando a acostumbrarme, porque desde hacía dos días no dejaba de recibir una sorpresa tras otra. Bromeé:
-Perfecto, sólo faltaba eso: Ahora me busca hasta la policía.
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acción, cobijo, historia, romántica, tobogán


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